Extraterrestres primitivos
- eduardovillagran6
- 19 jun
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La vida puede ser abundante en el Universo, pero la vida compleja es difícil de encontrar y la vida avanzada más difícil todavía. Esto se debe a la variedad de factores que hacen que un planeta sea habitable y a la cadena de coincidencias que permiten que las formas de vida primitivas evolucionen a organismos complejos y más aún a seres inteligentes. El objeto de estas reflexiones no es chovinismo humano, sino subrayar los compromisos inherentes a una forma de vida que puede ser muy rara en el Universo, si no es que irrepetible.
La Tierra ha orbitado al Sol durante miles de millones de años, recibiendo su energía en forma constante. Esta estabilidad es necesaria para el desarrollo de seres vivientes, pues no se han experimentado periodos de calores y fríos en exceso extremos. También, la distancia de la Tierra al Sol permite la existencia de agua en estado líquido, la cual es indispensable para la vida tal y como la conocemos. Asimismo, esta vida requiere oxígeno y el proceso que llevó a su producción tomó unos dos mil millones de años de relativa estabilidad.
Otra característica de la Tierra ha sido su baja tasa de impactos de asteroides. Estos impactos pueden causar extinciones masivas, como ocurrió hace 66 millones de años con los dinosaurios. Ha sido la cercanía de Júpiter con su gran tamaño la que ha permitido que estos impactos sean menos frecuentes: su fuerza gravitacional atrae cometas y asteroides que podrían caer en la Tierra.
Esta Tierra es uno de los pocos planetas que posee una luna grande, en comparación con su tamaño. Se cree que la Luna es el resultado de la colisión de dos proto planetas, en un doble impacto: chocaron, rebotaron, volvieron a chocar y rebotaron otra vez. Como consecuencia la Luna depositó casi todos sus metales en la Tierra y se quedó como un satélite sobre todo mineral, mientras que la Tierra mantuvo un núcleo de metales fundidos, sobre los cuales flotan las placas tectónicas.
Si la topografía de la Tierra fuera diferente y no tuviera elevaciones, el agua de los océanos la cubriría por completo a una profundidad de cuatro kilómetros y la vida terrestre no habría tenido dónde desarrollarse. La topografía es producto de la actividad volcánica, a su vez derivada de la existencia de ese núcleo y subsuelos fundidos a altas temperaturas y de las placas tectónicas, ambos consecuencia del doble choque de los dos proto planetas. La tectónica de placas también promovió la diversidad de la vida en la Tierra, mantuvo el dióxido de carbono uniforme en la atmósfera terrestre y creó los continentes donde se desarrolló la vida; asimismo, posibilitó la existencia del campo magnético, sin el cual este planeta se mantendría bombardeado por radiación cósmica y viento solar.
La vida surgió hace 3.5 – 3.8 miles de millones de años. Gracias a su reproducción con modificaciones, esta vida evolucionó desde los organismos unicelulares, multicelulares, plantas y animales acuáticos hasta llegar a los animales terrestres. Los ancestros de los seres humanos eran pequeños mamíferos parecidos a las ratas que vivían a la sombra de los grandes reptiles. Para su suerte, hace 66 millones de años. el asteroide o cometa de 10 a 15 kilómetros de diámetro que hizo impacto en Chicxulub, Yucatán, liberó una energía equivalente a miles de millones de bombas nucleares y provocó gigantescos terremotos, tsunamis de cientos de metros de altura, incendios forestales masivos y una enorme nube de polvo y aerosoles en la atmósfera. La luz solar disminuyó durante meses y hasta años, colapsando las cadenas alimentarias. Se estima que desapareció alrededor del 75 % de las especies del planeta, incluidos los dinosaurios.
Los pequeños mamíferos que se alimentaban de insectos y plántulas lograron sobrevivir. De nuevo gracias a su reproducción con modificaciones, estos mamíferos evolucionaron hasta convertirse en nuestros ancestros más cercanos: los chimpancés, los gorilas y los bonobos. Como mamíferos, estos primates exhibían características gregarias que facilitaban el trabajo colectivo o cooperativo y daban lugar a la empatía.
Hace unos 200,000 años un pequeño grupo de nuestros antecesores comunes desarrolló un lenguaje primitivo para coordinar mejor sus actividades conjuntas y sus apareamientos. Este lenguaje fue evolucionando junto con el cerebro hasta llegar al que tenemos ahora, incluyendo la corteza prefrontal. El lenguaje necesitó y desarrolló la capacidad simbólica, haciéndonos capaces de crear conceptos como amor, tristeza, esperanza y alegría.
El desarrollo de vida inteligente en este planeta ha requerido de un alto número de circunstancias favorables. Es posible que en un Universo tan grande estas circunstancias se repitan en otros planetas, pero su combinación simultánea reduce en alto grado esas probabilidades. Después de observar señales provenientes de todo el Universo circundante en el observatorio de Arecibo durante 30 años, Carl Sagan admitió que no se había encontrado ninguna que pudiera provenir de una cultura inteligente.
Por todas estas características, lo más probable es que las formas de vida extraterrestres sean primitivas. En esta esquina del Universo nuestra rareza, si no es que exclusividad, nos debiera hacer respetuosos con todas las formas de vida incluyendo las nuestras y con el planeta que nos ha acogido durante miles de millones de años.



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