El instituto donde trabajaba anunció el despido de tres colegas y el resto nos declaramos en paro. Amenazaron con despedirnos también y en una de nuestras reuniones Óscar propuso que, si nos despedían, armáramos una consultora entre todos y siguiéramos trabajando en la calle.
Nadie resultó despedido. Un año después, renuncié para dedicarme a hacer consultorías y tener más tiempo para escribir. Otro antiguo colega, Carlos, me habló para que pusiéramos una consultora y creamos ECOTECNIA, Consultores Asociados.
Durante los años siguientes hicimos más de 100 estudios para todo tipo de empresa y organización. En los 80, por los golpes de Estado, todas las consultorías se vinieron abajo, Carlos se retiró y yo me tuve que volver a emplear. Tan pronto pagué mis deudas, volví a la libertad de trabajar por mi cuenta.
Razoné que, si había hecho estudios de factibilidad para otros, también podía hacer uno para mí. Consideré la crianza de camarones, la siembra de melón y al final me decidí por una exportadora de nuez de macadamia, para la cual ya tenía un estudio básico. Investigué el proceso de producción, encontré un comprador en la guía telefónica de Nueva York y Oscar nos diseñó los equipos; todos fueron hechos en Guatemala, excepto la bomba de vacío, el ventilador y la selladora, con una inversión total de USD 10,000 aportados, con mucha fe y empatía, por mi amigo y socio, Roberto.
Exportamos macadamia durante varios años hasta que André me contrató como consultor para XELAC y pude hacer otra vez lo que me gustaba. André también me convenció de poner una distribuidora de XELAC y en paralelo me volví lechero. La principal productora de macadamia invirtió USD 357,000 en llevarnos a la quiebra, a nosotros y a otras dos empresas que habían seguido nuestro ejemplo y le vendí la distribuidora de vuelta a XELAC.
Seguí haciendo consultorías, algunas de largo plazo, y escribiendo durante los siguientes 20 años. En 2012 me metí a escribir una novela larga y compleja y dejé las consultorías. Me volví a quedar sin dinero y me tocó ver opciones otra vez. Terminé poniendo una distribuidora de motores marinos en Lívingston y ahora vivo de eso y de lo poco que da el oficio de escribir y los cuasi voluntariados.
Sé lo que es crear, levantar y mantener una empresa. Me di cuenta de que no lo habría logrado si no hubiera tenido una educación universitaria, dominio del inglés y buenas conexiones. Que me guste más el trabajo intelectual es otra cosa, pero todo lo anterior me permite hacer algunas reflexiones.
Los anarco capitalistas como Javier Milei y los libertarios como Gloria Alvarez jamás han creado o levantado una empresa. Sin embargo, defienden la clase empresarial y atacan cualquier forma de socialismo, sin admitir que no todos pueden ser empresarios y que, para los capitalistas, es más fácil seguir creciendo porque pisto llama pisto y ahorrar en los costos, incluyendo los sueldos, es su axioma. Las desigualdades sociales de Guatemala, de extracción racista, limitan aún más el aprovechamiento de oportunidades por parte de un enorme segmento de la población.
Conozco a muchos exponentes y representantes del sector privado. Casi todos heredaron sus fincas, importadoras, fábricas y lotificaciones, o tuvieron una buena base para desarrollarlas. Ninguno empezó de cero, como lo hicieron Carlitos Paiz o Mario Roberto Méndez, de Pinulito, emprendedores paradigmáticos.
El empresario surge por inquietudes propias y por necesidad, sin importar las circunstancias. No necesita un ambiente favorable, aunque tampoco obstáculos; ¡hasta en Cuba hay pequeños empresarios! Por el contrario, el asalariado, el desempleado y el sin tierras sí necesitan una defensa y un apoyo contra la natural avaricia del sistema capitalista, intencionada o no. Por ello, todo gobierno debe apoyar las oportunidades para la creación de nuevas empresas y además debe regular el comportamiento económico del capitalismo.
Las economías centralizadas no funcionan y si funcionan es porque se convirtieron en mafias represivas.
He tenido muchas oportunidades. Estudié con becas, mi trabajo profesional me permitió conocer gente de todos los estratos y aprendí que conexiones llaman conexiones. Esto no le pasa a un gran segmento de la población, el cual se ve obligado a sobrevivir como mejor puede.
No nos equivoquemos. La Teoría del Goteo tampoco funciona. Favorecer a los ricos no va a hacer que los pobres salgan de su miseria. Es necesario mantener y apoyar la libertad de emprendimiento, pero también es indispensable regular la actividad empresarial para evitar abusos, impensados o no. Esto implica un Estado vigilante, subsidiario y socialista, desde el punto de vista de quienes detentan la riqueza y la utilizan para manipular los gobiernos a su conveniencia.
Un gobierno que no vela por la gente está al servicio del capitalismo y sus abusos.
Soy escritor, pero me defiendo como empresario y lo he hecho muchas veces en la vida. Sé que no es justo escudar el capitalismo, con todos sus abusos, detrás de la empresarialidad. Tampoco resulta aceptable que alguien que jamás ha sido empresario se pronuncie a favor de la libre empresa solo para defender el capitalismo y ver si puede hacerse rico gracias a sus servicios y conectes.

Ojo con los autodenominados libertarios. Lo que buscan es defender el statu quo. La labor del Estado es viabilizar la sociedad y la economía, y proteger y darles oportunidades a los desheredados. Por definición, todo Estado es socialista y por eso los Milei y los Trump siempre lo atacan.
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